30 January, 2007

LOVE POST PROJECT (O POST DE RELLENO)

No estoy afónica. Trabajo en el Love Post Project. Es lo que tienen los proyectos, que o dan trabajo o llevan a un punto muerto y hay que volver al principio, como en el juego de la oca. Quiza en vez de proyecto, debía haber dicho sueño, discutible, lo se, pero como que soñar evoca una actitud más pasiva. Más cómoda.

Total, que entre lo del sueño y lo del soñar y que no consigo cruzar el puente y que me lleve la corriente, pensaba cambiar el título a la serie. Algo no muy complicado. Pasar de tres a dos palabras. Llevo dias dándole vueltas.

Quitar Love.

Quitar Post.

Quitar Project.

Todas las anteriores.

Ninguna de las anteriores

El problema es que una mala respuesta me penaliza y no se si me quedo sin post, sin love, sin project, si se me escapa la oca o si se cae el puente.

Si quito “Love” me quito la parte interesante pero tambien la incertidumbre. Post Project

Si quito el “Post “ me quedo en blanco y sin palabras (otra vez) pero gano en intimidad y me centro en lo importante, pero queda muy bussiness, muy frío. Love Project. Voy a por tí.

Si quito el “Project” me pongo en pausa y según pille la pausa en un momento u otro, que no se como va de pilas el mando, corro el riesgo de enamorarme o de que el título se me de la vuelta y en lugar de Love Post me quede en Post Love y entonces tendría que pensar en añadir “síndrome”. Síndrome Post Love. Da cosa no?.

En fin, que entre el Love Post Project y los proyectos del trabajo (aayyy el mundo de la moda, cuanta frivolité los unos y cuanto curro-feo los otros), cuando no estoy atontada estoy estresada, y el tiempo libre que me queda lo dedico a la doma de caballos en mikballo.com. o me pinto las uñas. O me las como.

Asi que mejor me callo. ¿no?

Hasta que me salga el 6.

O salga el Sol.

O me salga de las narices.

16 January, 2007

14 January, 2007

OTRO PASEO

He vuelto al cajero y sigo sin fondos, así que he vuelto a esta montañita urbana tan ajena como yo a la estación de las rebajas. Hoy era un día de silencio pesado. Nunca es un silencio absoluto. Y no es por los pájaros. Del “area metropolitana” sube un murmullo de autopista que la distancia y el viento, y un poco de imaginación, a veces camuflan de olas de mar. De lo que debe ser el oeste, el ruído de la fábrica secreta. A veces un disparo lejano. Un ladrido de perro tristre. Un relinchar de caballo dominguero. Y siempre, cuando menos te lo esperas, el camino hace una pequeña curva y empieza el “crepitar” de otro poste eléctrico. Sin embargo algunos momentos el acecho del silencio que espera ser roto asustaba.

He subido más alto que otras veces y por la otra cara de la montaña, así que la vegetación era algo distinta. Y había más postes eléctricos cruzando el silencio y más cables rompiendo el cielo. Pero tambien he visto que los almendros empiezan a florecer. Y he visto que en ese lado los deseos parecen más sólidos. Menos etéreos. Y he decidido bajar rápido, no fuera que me diera algún deseo nuevo y me desconcentrara.

He bajado por otro camino. Apenas un sendero entre matorrales que debe ser muy poco transitado por que no he encontrado muchas latas, ni kleenex, ni botellas de plástico. A los 20 minutos de bajar, la Kenia, que como siempre iba delante, se ha parado. Muy quieta. Erizada. Con la cola tiesa y las orejas en guardia. No me he asustado pero se me ha acelerado el corazón, que de bajada ya iba a un ritmo normal. Podía ser un jabalí herido. Si hubiera sido un gato, o un pajaro o un conejo, la Kenia se hubiera echado a correr tras él, pero esa tensión era nueva. La he llamado. Ha venido junto a mi y avanzado a mi lado sin apartar la mirada de lo que yo aún no veía. He comprobado que llevaba el móvil y he seguido avanzando. El sendero no se ensanchaba, acababa en una pequeña explanada. No he visto nada extraño. Y he seguido andando. Pero sentía una mirada clavada en mi espalda. De hecho me ha parecido que alguien me chistaba en silencio. Me he girado. Nadie. He seguido unos pasos. Seguía teniendo esa sensación y la Kenia no se separaba de mi lado. Mirándome, como si estuviera esperando una señal mía. Me he vuelto a girar. Entonces he visto un árbol en el que no me había fijado. Un árbol de tronco retorcido. Con las ramas extendidas en arabescos y un gran ojo. Alrededor suyo, otros árboles de tronco más delgado formaban una jaula.

Me he acercado. He pasado entre los árboles barrote. Me he acercado al árbol prisionero. Lo he rodeado. Parecía sufrir en su encierro. He mirado dentro del ojo. No se que esperaba encontrar, pero lo que he visto es lo último que me podía imaginar. Sobre el tronco alguien había grabado algo. Un corazón. Con una única incial. La mía. Sin pensarlo he sacado las llaves del bolsillo. He suspirado. He dibujado otra inicial. La suya.

La Kenía ha hecho pipi cerca y hemos segudo bajando.

13 January, 2007

13 GRUAS BAJO O EL SOL O LA CUESTA DE ENERO

Sábado por la mañana. La cuesta de Enero se me está haciendo muy difícil de subir pero hace sol. Estoy muy baja de fondo, así que decido subir una cuesta asumible. Con tramos empinados, pero amable en su mayor parte. Al menos, más amable que cualquier cajero.

Hacía allá voy. Con mi equipo de supervivencia de sábado por la mañana. Un libro, un paquete de tabaco, una coca-cola y mi cámara de fotos movidas y borrosas. Y la Kenia se viene conmigo. Voy a subir a la Penya del Moro. En la cima hay las ruinas de un poblado ibérico, en el centro los restos de una torre de la que solo queda el hueco central y alrededor una especie de gradas que ofrecen una magnífica vista y…un cómodo solarium.

Suelo llegar, siempre sin fondoni fondos, temprano los sábados por la mañana, hacia las 10. No son más de 30 minutos a un ritmo muuuuy tranquilo y entreteniendome con todo lo que veo yo o lo que ve la Kenia. Los sábados no hay nadie, solo sube de vez en cuando algún biciclitero o alguien con perros. Hola y adios, no más. La mayoría de las veces me apalanco yo sola, con mi libro y mi coca-cola, mientras la Kenia explora toda la zona hasta que se echa en el centro de la torre, que es un “ruedo” de arena que queda a la sombra.

Hoy he subido bastante rápido. Por el camino, he vuelto a fijarme en que la procesionaria ya tiene sus nidos listos. Que la Ginesta tiene aún más flores que hace un par de semanas aunque no estamos en abril. Que hay pinos resecos o de hoja caduca o caducada. Que ese chisporroteo de los postes eléctricos que atraviesan toda la Serralada no puede ser bueno. Que en esa fábrica que hay en medio de la montaña se deben llevar acabo experimentos secretos del gobierno. Que alguien ha soltado sus palomas mensajeras pintadas de colores pero sigo sin cobertura. Que en una simple foto me han salido trece gruas sin fijarme demasiado.

He seguido subiendo. Solo hay tres puntos en los que me tengo que parar y hacer una respiración profunda para recuperar un ritmo de respiración tranquilo. Subo a cómodos plazos.

Y cuando he llegado arriba dispuesta a disfrutar del silencio, he tenido que volver a bajar.

Tal cual si hubiera ido al cajero hoy que no tengo fondos.

12 January, 2007

EL MONSTRUO DE SIEMPRE

Abre los ojos bruscamente. El corazón le late deprisa, muy deprisa. Poco a poco de la oscuridad surgen las siluetas que pueblan la habitación. Y algo más. Una presencia extraña. Acechante. Se estremece y abraza las mantas. Maldita independencia. Y valiente cobarde estas hecha!. Hay algo en la habitación. Aguanta la respiración y escucha. El fru-fru del cabello contra la almohada bajo su oído no le deja escuchar el silencio. Imagina unos ojos amarillos que no parpadean nunca. Una mirada rabiosa, enfermiza. No seas tonta. Debajo de la cama solo hay trastos. Y una mierda. Deberías barrer más a menudo. Hay algo más. Un monstruo. Ocupa toda la habitación con su presencia. Puedes sentirlo. Que tonta. Ya. ¿Cómo será? ¿Peludo con dientes afilados? No, algo así tiene que jadear. Debe ser algo pegajoso, un lagarto cubierto de lodo y plumas mojadas o algo así. Ese bulto es tu maleta con la ropa de invierno. Si claro, y por eso te acurrucas bajo las sábanas, en agosto, en plena ola de calor sahariano. Esos ojos estan ahí. Y hay un latido. Sí claro, tu corazón. No es mi corazón, nunca lo oigo. También estan los disfraces. El monstruo disfrazado de Cleopatra. ¿Y si enciendo la luz? No. No puedes moverte. Eso desencadenaria todo. Tengo que esperar a que se haga de dia. Tengo que dormir. No, no te duermas que tendras pesadillas. ¿Qué me voy a poner mañana? ¿Estaré viva mañana? Tengo un monstruo debajo de la cama. No es fácil sobrevivir a eso. Tarde o temprano tendré que moverme y me saltará encima. Es lo que siempre pasa. ¿Qué hora debe ser? Enciende la luz y lo miras, No. No puedo moverme. Me da miedo. Pues grita a ver si alguien te oye. ¡Sí, hombre! Pensarán que estoy loca. Tengo que hacer pis. Tengo que hacer pis. Tengo que hacer pis...

05 January, 2007

04 January, 2007

03 January, 2007

CHICLES PEGAOS

Hace unos años, para ir a trabajar tenía que conducir 50 km ida y 50 de vuelta con mi viejo VW de 32 años -que una desaprensiva destrozó saltándose un stop, y a mi me fue de pelos.- La historia del coche en otro post coming soon-. El viaje era por 3 autopistas distintas, llenas de camiones y las caravanas tremendas. Una de las distracciones, aparte de las bromas matutinas de numerosas emisoras de radio, eran los camiones “customizados” (que es la palabra que se utilizaba antes del garrulo “tunning”). Los alemanes, los belgas y los holandeses se llevan la palma, y también son los que suelen ganar esas competiciones del Eurosport en las que se atan un camión a la espalda y ala, a tirar. La verdad es que siempre me he preguntado como se convierte uno en “arrastrador de camiones”, supongo que debe ser una varonil apuesta entre borrachos tipo “no hay huevos de mover el camión 3 metros” (“there are no eggs to move the truck 3 meters, que hemos quedao que ganan los guirirs). En esas apuestas, que solo conozco de oidas, profundizaré en otro post por que tendría que documentarme, no se si será antes o después de finalizar LOVE POST PROJECT (en el que por el momento no parece que vaya a intervenir ningún arrastrador de trailers) o del post del Beetle, en el que si interviene un camionero que se bajó a ayudarme a retirar el coche y (el muy cabrón) aprovechó para meterme mano!!! Bueno, pués volviendo a la autopista, in the road again, de vez en cuando, aparte de mega trailers, caravanas y sustos varios podías encontrarte una jollita. Como un trailer-anuncio de una linea erótica (los numeros de un metro de alto) con una tipa en bikini y pose erótica que ocupaba toda la caja.
Y el mejor de todos, la furgoneta de los GUMBUSTERS que encontraba todas las mañanas. El primer día no me lo podía creer. La vi de refilón, se me escapó y aunque pisé a fondo, el pobre Escarabajo no daba para más. Unos dias después en plena caravana nos quedamos parados en paralelo. Y segui coincidiendo con ellos. Los GUMBUSTERS, una brigada especializada en acabar con los chicles enganchados mediante tecnología propia. Una de las mejores ideas que nadie ha tenido en los últimos 100 años. ¿Quién no se ha sentado alguna vez encima de un chicle? Lo que creo que no han encontrado aún es una solución a aquellos chicles enganchados en el pelo que invariablemente terminaban en trasquilon. Supongo que su departamento de R&D debe de estar trabajando en ello. Espero que estos señores no se enfaden por que pongo las fotos y su link.
Y no, no era mi propósito para este año subir el nivel de intelectualidad de mi blog niponer todos los acentos.
Y no, no he dejado de fumar.
Pero espero que a aquellos que arrastreis la pesada carga de un chicle pegao, este post os sea útil.
PS. Delante del Corte Ingles de Plaza Catalunya, hace un par de meses un taxista con un micrófono y un altavoz cantando al más puro estilo Fari, me hizo buscar una cámara oculta, y creo que no la había, que aquello era real. Desde ese día no dejo mi cámara en casa a la espera de volverlo a encontrar. Demasiados post en proyecto.

01 January, 2007

EL PRIMER CABREO DEL AÑO

Hace unos dias, LadyStress me envió esto por mail “Voy a contaros lo que he hecho hoy:
He salido a por un gato, he cogido el primero que he visto por mi calle y melo he llevado a casa. Luego lo he encerrado en un cuarto oscuro para que al soltarlo la luz lo desoriente.Al cabo de un día, lo he sacado a un patio interior que tengo, para que no pudiese escapar y ha estado correteando por el patio un buen rato. Como veía que iba para largo, le he empezado a clavar unas agujas de estas de coser enel lomo...a ver si las heridas conseguían pausarlo. El caso es que sí, se ha empezado a cansar, esta claro que esas heridas y la pérdida de sangre cansan a cualquiera, así que antes de que muriera y cuando he visto que su agonía era la justa como para no enterarse de quien estaba cerca, he cogido un hierro afilado y zassss!!! le he atravesado. Seguramente le he destrozado el hígado y los pulmones porque ha muertoahogado en su propio vómito de sangre. Finalmente le he cortado las orejas y el raboy ahora lo estoy arrastrando atado a una cuerda hasta el container de la esquina. Me siento muy orgulloso de mi trabajo, me he divertido muchísimo!!!
Antes de que me llaméis de todo por favor leer lo siguiente: Si cambias GATO por TORO, en vez de un hijo de puta maltratador de animales sin sentimientosni escrúpulos, ¿qué sería?, ¿un maestro? ¿me sacarías a hombros como un héroe? No lo dudes, el toreo es una forma más de tortura y asesinato animal...” Me pareció una buena forma de describir ese “arte” que nunca he entendido. Pués bien, ahora estaba tirada en el sofá con mi mantita, un libro y la caja de Gelocatil bien cerquita, que hoy es día de resaca y de fondo ese “gran programa” que es el Buscador. No estaba prestando mucha atención, debía ser un resumen del 2006 o algo así. Y para variar toros, vaquillas y las mil putadas que les hacen a esos animales en esas bonitas fiestas mayores. No me pilla de nuevo claro, pero no puede dejar de sorprenderme la crueldad de la gente. El placer que deben obtener como para que algo así se convierta en una acontecimiento esperado durante todo el año.
De verdad que cuando veo una cogida me cuesta sentir penica por el mozo descamisado de turno. Y es que si me apuras no salvo ni los San Fermines por más que mi abuela no se los pierda ni un año.
Y la peña se escandaliza de que en Barna hayan prohibido las corridas. ¿cómo puede ser que no se prohiba todo esto en todas partes? En cambio recuerdo grandes polémicas acerca del Toro de Osborne, que a mi me parece simpático.
Cuando estudiaba en Suecia, y mi inglés era puro pitinglish, un sueco me contó que había estado en el pueblo ese que tiraban la cabra desde el campanario. El esfuerzo que tuve que hacer para entender lo que decía y la vergüenza que pasé cuando vi que si, que lo estaba entendiendo bien. Sheep. Tower. Throw down.