24 October, 2010

NADIE DEBERÍA MORIRSE DEJANDO UNA NOVELA SIN ACABAR.

10 October, 2010

SOPA DE LETRAS

Este blog anda un poco estreñido desde hace demasiado tiempo. Aprieta y aprieta y solo de vez en cuando sale algo seco, duro y a veces, demasiadas, hasta un poco maloliente. Algo que podríamos discutir si empieza por Z o por F. Así que he decido poner a EsAdElBlOg a dieta a ver si así mejoran las cosas.

Sí, seguramente no era necesario rozar lo escatológico, pero es lo que me ha inspirado una lectura objetiva, y algo cínica de los últimos posts y algún intento de relato perdido por el PC. Lo único que siento de haber tomado esta decision es la traición una de mis guías espirituales desde la infancia. Mafalda, perdoname.

03 October, 2010

Como Romeo y Julieta

La Kenia está en celo. Ya han pasado los días de ir dejando su rastro seductor para que el resto de los perros del barrio la busquen y la seduzcan. Esta vez la Kenia ha escogido a un sharpei macarra y buscón que deambula suelto por el parque mientras su dueño, un viejo amigo mío del que podría escribir un entretenido post, se fuma un canuto sentado en un banco.

El dueño del sharpei y yo hemos puesto todos los medios para que la relación no avance. Nos hemos saludado a distancia con los perros bien atados pese a su resistencia y hemos tomado direcciones opuestas. El sharpei habitualmente no es muy sociable, suele aparecer silencioso de entre las sombras, rodea a la Kenia, se olfatean mutuamente, hacen un par de cabriolas y se va por donde ha venido mientras la Kenia se queda desconcertada, con la cola a media altura, viendo como se aleja. Parece preguntarse ¿ya está? ¿no jugamos más? Pero durante este celo, su relación ha cambiado. Se buscan. Cuando bajamos por la tarde, el sharpei me espera en la puerta a punto de lanzarse sobre su sobrehormonada amiga. Afortunadamente la puerta es de cristal y puedo dar la vuelta y meter de nuevo a la Kenia en el ascensor (tras una ardua lucha) y bajar un poco más tarde. Se que la Kenia me odia estos días. No la dejo vivir su vida, tener un asunto con el perro y tener una camada de 9 ó 10 perritos (no se que resultaría de un sharpei y un labrador).

Me siento un poco culpable, sobre todo después de que está mañana he visto a la Kenia asomada a la ventana con gesto melancólico. No ladraba contenta, que es lo que suele hacer cuando reconoce a algún niño o a algún perro en el parque, solo de vez en cuando un triste lloriqueo. Estaba muy quieta, con la mirada fija. Me he asomado y ahí, sentado bajo la ventana estaba el sharpei. Los dos se miraban muy serios. Inmóviles. Esperándose. Sin entender por que sus dueños no les dejaban pasar un buen rato juntos. Quizás planeando una fuga en el paseo de esta noche.