15 October, 2011

A algunos la vida

nos juega malas pasadas. No bromea. A algunos, a esos, a veces nos cuesta sonreír y tirar adelante sin más. No, no hablo de depresiones ni estados anímicos. No. Hablo de putadas. De cosas que no tendrían ser como son, y son embargo, más allá de tu actitud, son, de hecho Son. Con mayúsculas.

Quizá esos que dicen que simplemente sonriendo se atrae la fortuna, y se lo creen, son de otra especie. Quizá no se les muere la gente cuando y como no toca. Quizá no descubren la maldad en algunas personas. Quizá no han vivido de cerca alguna de esas enfermedades que no se cura con el buen rollo. Quizá no se les han encadenado putadas que llegan de refilón y te pillan eso sí, sonriendo con cara de bobo

Algunos, pese a las malas temporadas, y pese a saber que la mala suerte y las malas rachas largas, existen y no siempre se superan con una dosis de simpleza positiva, luchamos por entender, por comprender, por seguir. Y sonreímos claro, aunque sabemos que también se llora.

Y algunos a veces tenemos un momento de clarividencia y descubrimos una rama a la que agarrarnos con todas nuestras fuerzas y detener la caída cuando ya se ha convertido inercia y resignación.

A algunos, la vida nos esconde muy bien los regalos. Pero si, es cierto ahí están. Solo hay que mirar en todos los rincones. Aún con lágrimas en los ojos.

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